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Preparación de infraestructura para fuertes lluvias e inundaciones – En la carretera con Randy Reimer

Miércoles

En la carretera con Randy Reimer
Por Alan Siebenthaler
Gerente de Marketing/Territorio HK

La infraestructura subterránea necesita funcionar bien 24/7, haya lluvia o sol, pero en estos días, estamos viendo mucha más lluvia que sol.

Los Estados Unidos acaba de experimentar los 12 meses más lluviosos en su historia registrada. Las lluvias torrenciales y las inundaciones han inundado muchas comunidades, rompiendo récords y agotando la infraestructura.

Y no solamente son lluvias fuertes – es más frecuente, con datos que muestran una escalación constante a lo largo de las décadas. Combina esto con las marejadas ciclónicas – gatilladas por huracanes, el derretimiento de nieve y hielo, las fallas de las represas y los atascos de hielo en los ríos, el resultado es una grave inundación.

A medida que las lluvias y las inundaciones empeoran, nuestra infraestructura sufre, pero las municipalidades pueden prepararse y minimizar el impacto. Le preguntamos a Randy Reimer, director de ventas de Hamilton Kent, sobre la relación entre la precipitación récor y los problemas de infraestructura actuales.

Hamilton Kent: ¿Cuál es el impacto negativo de las fuertes lluvias e inundaciones sobre las infraestructuras subterráneas?

Randy Reimer: Si los sistemas de alcantarilla pluvial no son herméticos, el material de relleno se erosionará y los sistemas no funcionarán normalmente. Las plantas de tratamiento de agua pueden ser sobrepasadas, lo que resulta en descargas que contaminan nuestras vías fluviales y crean peligros medioambientales.

HK: ¿Qué sucede cuando los niveles de agua superan la capacidad?

RR: El agua tiene que ir a algún lugar, y el impacto del agua incontrolada es extendido. No hay duda al respecto: las viviendas pueden dañarse a través de un desbordamiento de agua, las estructuras pueden experimentar erosión e incluso la seguridad personal puede verse bajo riesgo.

HK: ¿Qué hay de los impactos económicos?

RR: El impacto económico es tremendo, particularmente cuando se trata del tipo de clima que últimamente hemos tenido. Cuando digo el clima, me refiero a las nevadas fuertes a finales de la primavera que rápidamente se derriten y se convierten en escorrentía superficial. Parece que llueve cada segundo o tercer día. Y estas lluvias son intensas, de seis o siete pulgadas en una hora, estamos hablando de 50 eventos por año. Este año, está interfiriendo con todo el negocio de la infraestructura. Los fabricantes de tuberías no pueden enviar productos porque no logran conseguir camiones, y los contratistas no pueden instalar productos debido a los niveles alto de agua subterránea y la sobresaturación del suelo. Es imposible instalar una tubería de transporte de agua cuando cavas una zanja y se llena de agua – requiere de un sistema de desagüe que es costoso y presenta riesgos de seguridad en la forma de colapsos de las zanjas. Así que los contratistas prefieren esperar.

HK: ¿Cómo se preparan las municipalidades para fuertes lluvias e inundaciones?

RR: Al prepararse para fuertes lluvias e inundaciones potenciales, las ciudades deben asegurarse de que su sistema de aguas pluviales funcione adecuadamente. Deben limpiar regularmente las hojas y los escombros de las entradas del sistema de colectores pluviales, limpiar los cajones para drenajes pluviales y reemplazar los cajones pluviales deficientes para promover un mejor flujo. Las municipalidades con sistemas combinados tienen problemas diferentes. Cuando aguas pluviales entran a un sistema combinado, normalmente resulta en un desbordamiento y posibles retrocesos de las alcantarillas. Esos son casos que requieren planificación e inversión a largo plazo. Y estamos viendo muchas ciudades y municipalidades que ya están tomando medidas para lograr una mejor prevención y tratamiento.

Con una buena preparación, los operadores municipales de las cuencas o sistemas fluviales con represas pueden manejar una cierta cantidad de fuerte precipitación. Algunos estados tienen áreas donde el Cuerpo de Ingenieros del Ejército controla las inundaciones, dirigiendo el exceso de agua a áreas menos críticas.

HK: ¿Que significa el término “resiliencia” en la infraestructura subterránea?

RR: Para que un sistema dure cien años, tiene que ser resiliente. La resiliencia indica que es capaz de hacer frente a todo tipo de problemas potenciales: incendios, inundaciones, terremotos o tornados. Sin un poco de planificación a nivel de diseño, estos eventos naturales sin duda destruirán a la infraestructura.

HK: ¿Cómo se ve un producto resistente?

RR: En muchos mercados, el caucho crudo – a veces llamado sellante butílico o masilla – se utiliza como material de uniones, y las conexiones de las tuberías de aguas pluviales a las estructuras son generalmente selladas con la aplicación de mortero en vez de usar juntas/sellos. Ninguna de esas opciones es ideal y, desde luego, no son resilientes. Las soluciones de juntas/sellos son mucho más apropiadas. La especificación de un conector resiliente de caucho o junta contribuiría en gran medida a fortalecer esas conexiones y a mejorar en gran medida la probabilidad de que un sistema subterráneo dure 100 años o más.

HK: ¿Por qué las municipalidades deberían mejorar la infraestructura subterránea para eventos climáticos intensos?

RR: Una infraestructura subterránea bien instalada no resolverá el problema de fuertes lluvias o inundaciones, pero mitigará los efectos. Lo más importante, es que ayuda a los sistemas municipales a sobrevivir a estos eventos y a seguir funcionando normalmente una vez que el agua se retire. Como proponentes de infraestructura de alta calidad y resiliencia, apoyamos la modernización del transporte subterránea de agua. No es sólo un buen negocio para nuestros clientes y para nosotros – pero es un buen negocio para cualquier persona que dependa de un sistema de transporte de alto funcionamiento y agua limpia y segura para beber. En Hamilton Kent, trabajamos con nuestros pares y socios en la industria para así aumentar el conocimiento base y desarrollar nuevos productos con mayores prestaciones y mejor desempeño. Soluciones existen, pero ahora es tiempo de ponerlas en práctica.